Testimonio Viajero:

En esta nota, te contamos la experiencia de uno de los integrantes del Equipo de Escaparate Viajes en Costa Oeste de Estados Unidos.

Aquí vamos:

«La Pacific Coast Highway  tiene un recorrido total de 800 km aproximadamente y carece de desperdicio. Conviene hacerla en 2 o 3 días, de ser posible, para poder aprovechar todos los atractivos de la zona. Hacerla de un tramo se puede, pero es agotador y se van a perder muchos encantadores lugares, sobre todo en invierno cuando las horas de luz son pocas.

Es importante saber que no hay peajes en la ruta, la cual está en perfectas condiciones e invita a ser transitada. Para manejar es imprescindible hacerlo sin apuro, ya que el camino, está lleno de curvas y contra curvas y en cada una de ellas nos espera un paisaje espectacular, un deleite para los ojos. En todo el recorrido hay estaciones de servicio y lugares donde abastecerse de comida y bebida.

Nosotros elegimos recorrerla de norte a sur, es decir, desde San Francisco hasta Los Ángeles, haciendo noche en una localidad costera llamada Pismo Beach, en un  hotel en la primera línea de playa, donde llegamos a ver un hermoso atardecer sobre las aguas del Pacífico.

Si paran una sola noche como nosotros, la realidad es que San Luis Obispo es el punto intermedio, que permite dividir bien los kilómetros entre los dos días de recorrido. Pero también hay muchos otros pueblitos costeros lindos como para alojarse y las distancias entre cada uno de ellos oscila alrededor de los 20 km. Son buena opción también Cambria, Cayucos o Morro Bay.

Si en cambio paran más de una noche, pueden hacerlo en Monterey (opción más económica)  o Carmel (opción más pintoresca) como primera parada y Santa Bárbara como segunda noche.

Tomando hacia el Sur de San Francisco, se puede hacer una rápida recorrida por la zona de Sillicon Valley, para luego seguir hasta Santa Cruz. Los que disponen de más días pueden hacer una primera parada en Monterrey, donde pueden visitar el Monterey Bay Aquarium, Cannery Row o realizar un paseo llamado “Las 17 Miles Drive”. Este camino es administrado por una compañía privada y se cobra una tarifa para conducir, pero se puede recorrer  en bicicleta o a pie de forma gratuita y los llevará a través de un bosque de cipreses esculpidos por el viento hasta una costa rocosa salpicada con algunas de las casas más maravillosas de todo el planeta.

Una segunda parada al llegar a Carmel by the Sea, donde encontrarán un pueblito muy pintoresco, del cual Clint Eastwood fue el alcalde. Pueden visitar la playa, la antigua misión, hay muchas galerías de artes, de antigüedades y restaurantes de buen nivel.

A partir de ahí comienza el tramo más lindo, el que nos enamoró de este recorrido, la zona de Big Sur donde la ruta va pegada al océano y las vistas son increíbles. Observamos lobos marinos a pocos metros de la costa. Los acantilados son enormes y el puente Bixby Bridge es impresionante, donde se pueden obtener fotos geniales.

En la zona de San Simeón, está el  Hearst Castle, un castillo construido por un millonario europeo. Puede visitarse, aunque requiere compra previa de entradas. Desde la ruta, se ve a lo lejos la construcción, realmente impresionante. Pasarán por Cambria y Cayucos, lindas playas sin acantilados. Luego por Morro Bay donde se destaca una piedra enorme, el Morro Rock que se encuentra sobre la bahía.

En San Luis Obispo está la misión San Luis Obispo de Tolosa, es un lugar pintoresco, con lindos cafés y tiendas.Al sur de San Luis Obispo van a encontrar Pismo Beach, el lugar encantador donde decidimos pernoctar.

El tramo que sigue, el último, no es tan escénico como el recorrido hasta el momento por la ruta 1 ya que esta se entrelaza con la ruta 101.

Más adelante Santa Bárbara que es una ciudad preciosa, un destino en sí mismo donde se podrían pasar varios días, le dicen la Riviera Americana, las playas son muy amplias, todo el lugar es muy elegante, la calle principal tiene negocios muy exclusivos y la oferta de hotelería es muy amplia.

A partir de aquí se empieza a complicar el tránsito al acercarse a Los Ángeles. Al pasar por Malibú, no se ve nada desde la ruta, uno supone que detrás de los paredones que se ven están las mansiones que aparecen en las películas. Pero la realidad es que las casas están directamente sobre la playa.

Luego llegamos a Venice y Santa Mónica. El muelle de Santa Mónica es imperdible, todo un clásico, uno se siente dentro de una película. Después de disfrutar este encantador paseo retomamos camino y llegamos a Los Ángeles.

Es uno de esos recorridos que uno quisiera volver a hacer y disfrutar.»

Por Susana, Escaparate Viajes.- 

 

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